Querido hijo, a veces siento que estoy perdiendo mi tiempo, que estoy gastando mi chispa creativa por culpa de eso que tengo que hacer para ganar dinero y sobrevivir. El problema no es como tal el trabajo que hago, que aunque poco o nada aporta a este mundo, me entretiene buscando la forma de narrar historias. Tampoco es un problema que lleve casi 3 años haciendo lo mismo en el mismo sitio y que no se me tenga en cuenta para ascender, porque la verdad es que poco o nada me mueve la ambición de poder, reconocimiento y ganar más y más dinero. Quizá este sea mi mayor defecto en el mundo empresarial y laboral, la falta de ambición, pero en lo personal, lo siento como un gran logro, una pequeña victoria, porque aunque parezca platónico, lo que me trajo a esto y lo que me mantiene en esto son las ganas de aprender, la atracción que de una u otra forma ejerce sobre mí la imagen en movimiento, ya sea sobre un celuloide o en una pantalla.
Qué contradicción!
Estos años y estos trabajos los tomo como la escuela que necesito para estar más preparado en el momento en que decida dar el salto a la independencia, pero la verdad, como te dije antes, cuesta. La rutina, cuesta. El trato con personas que anteponen su ego a cualquier otra cosa, cuesta. Las ganas por sobresalir de algunos, cuesta. Estar lejos de ti, cuesta y mucho.
A veces siento que esa época antigua en la que el esclavo tenía que sacrificar las cosas que amaba para poder comer y mantenerse con vida no ha terminado. Siento que este modelo se le parece bastante, lo han logrado disfrazar bastante bien, pero en esencia, sigue siendo el mismo.
Yo solo quiero crear, en mi espacio. Sólo quiero disfrutar de mi mayor creación que eres tu.
que la rutina no nos enajene, sigamos palpitando, sigamos floreciendo juntos ahora con nuestro retoñito :)
ResponderEliminar