martes, 25 de noviembre de 2014

Educación

Querido hijo: en estos días tan caóticos —¿han habido días que no sean caóticos en la humanidad?—, la gente habla de lo importante que es la educación —la educación de calidad, por supuesto—, de los valores que se inculcan en casa, y de cómo la suma de estas cosas es o sería la gran solución a muchos de los problemas que aquejan esta sociedad. Sin embargo, ¿no es a caso eso lo que han recibido muchos —la mayoría— de los corruptos políticos que nos gobiernan? ¿No es a caso eso lo que han recibido muchos —la mayoría— de los ambiciosos empresarios que nos venden día a día las cosas que necesitamos—y las que no— en nuestros hogares¿ ¿No es a caso eso lo que han recibido esos pedófilos sacerdotes, esos descorazonados científicos que crean enfermedades y antídotos con un alto costo ambiental y social, y tantos más? 

Entonces, me pregunto si vale la pena que pierdas horas y horas de tus días tratando de aprender cosas que olvidarás en poco tiempo, no por culpa tuya, sino porque son completamente inútiles. Sin embargo, cuando vayas a pedir trabajo serás más valorado si en tu currículo dices que pasaste por muchos de estos sitio, serás valorado por las mentiras que digas sobre ti mismo y por último si medirán tus habilidades, tu creatividad y tus ganas.

Parece que la gente olvidó enseñar algo, parece que la gente se niega a aprender algo y es ser buena persona, con todo lo que esto significa; ayudar al que lo necesita; entender que el dinero es importante, pero no lo es todo; ser feliz con poco y tantas cosas más. 

Querido hijo: lucha por tu educación, que en últimas depende solo de ti.