jueves, 23 de mayo de 2013

Miedo

Querido y soñado hijo, tengo miedo, mucho miedo.

Así rompió su silencio y así mismo volvió a enmudecer, mientras pensaba en el mundo, no el mundo que día a día se muestra en los periódicos y en la televisión, tampoco el que con sus ojos debe evitar para no sentirse inhumano o insensible cada vez que sale a la calle; pensaba en el mundo que a veces también evita ver, porque a veces es más fácil solo respirar y dejarse mecer por la marea, dejarse mover de un lado para otro por el viento y que pasen las cosas como tengas que pasar, como ellas quieran que se sucedan; pensaba en ese mundo que suele olvidar y que debe conquistar antes que cualquier otra cosa, mucho antes de lanzarse a las calles con lanza y grito en mano. El mundo que está en sí mismo.

Luego de eso vino el temblor en su cuerpo, llegaron los recuerdos y finalmente aparecieron las lágrimas en sus ojos, una detrás de otra lanzándose al vacío, deslizándose sobre sus mejillas; aparecieron y parecía que no se fueran a ir jamás, como si su misión consistiera en crear un río entre sus ojos y su boca.

Hace muchos años que vengo posponiendo ser quien debo ser, hacer lo que debo hacer, pero ahora que has llegado tu, ese llamado se ha intensificado, siento la necesidad de encontrarme, de dejar de buscar excusas para enfrentarme con mi miedo, para mirarlo fijamente a los ojos y decirle que puede buscar otro cuerpo, puede buscar otro lugar, porque acá no hay lugar para nadie más. Solo tu mamá, tu y yo, creciendo, caminando, explorando los caminos que esta tierra tiene para nosotros.

Querido y soñado hijo, no tengo miedo.


Así volvió a hablar luego del llanto y la culpa. Así comenzó su despertar.

lunes, 20 de mayo de 2013

El mundo

Querido hijo

Hoy te quiero hablar del mundo que respiras a través de mamá, te quiero contar un poco de él, o más bien, mi percepción de él; la percepción de alguien que aún está tratando de descifrarlo.

El mundo o los diferentes mundos que habitamos

Llamamos mundo a esa gran bola que flota en el espacio cargada de agua, tierra, animales, humanos y toda la basura que con ellos (nosotros) convive. Sin embargo, yo creo que hay muchos más.
Por ejemplo, está el primer mundo, habitado por una minoría en teoría mucho más civilizada que el resto y convencida de que debe ser privilegiada sobre el resto del mundo (o los mundos). Por eso ellos tienen la necesidad y obligación de estar a la cabeza de cualquier decisión que afecte al resto de humanos y seres vivos en general. 

Luego, tienes el tercer mundo, o el reino del caos, en el que encontrarás unos supuestos países que se encuentran en vías de desarrollo, es decir, países que se han dado cuenta del abuso cometido hacia ellos por parte de sus "hermanos" primer mundistas y han tratado de revertir esto aliándose a cualquier precio con otros sin importar si para poder mantenerse a flote deben hacer pactos con sus verdugos. En el tercer mundo, también podrás encontrar otro grupo de países llamados subdesarrollados. Éstos no han tenido la "fortuna" de poder negociar su "libertad", así que la miseria se encarga de devorarlos lentamente, ya sea en forma de hambre, de crueles guerras internas y/o corrupción, explotación y cuantas injusticias  te imagines, todas estas con el beneplácito de ese primer mundo del que te hablé al comienzo, que necesita de los recursos de éstos países "pobres" para subsistir, para seguir siendo quienes son. Aunque también, de esta injusticia son culpables los que supuestamente están en vías de desarrollo, quienes solo se (nos) horrorizan y dejan que todo siga pasando de la misma forma. El reino del egoísmo, lo llamaría yo, todos miramos hacia el lado que más nos conviene, hacia el lado que menos nos horroriza, hacia donde la luz puede destacar mejor nuestros rasgos, nuestra supuesta belleza. 

Pero no te asustes, por fortuna hay otro mundo capaz de contener millones de mundos, y es el mundo de la imaginación, el mundo del arte, en donde habitan palabras tan poderosas que pueden crear universos paralelos llenos de magia, increíbles criaturas y todo lo que desees. Así mismo, podrás encontrar melodías con la suficiente fuerza como para derrumbar muros o hacerte escapar de la cotidianidad; dibujos y colores llenos de vida capaces de rescatar el blanco del vacío, de la nada, o incluso, capaces de emerger sobre terrenos llenos de destrucción y dolor.

Aunque haya dedicado menos líneas a éstos mundos, justo de estos te quería hablar, porque es allí en donde quiero que nos encontremos, en donde quiero que vivamos, porque allí podremos ser dueños de lo que pisamos, vemos y oímos, allí podremos respirar un poco de libertar y darnos cuenta que ésta puede ser mucho más que una palabra utópica.

Querido hijo, dicen que el mundo es una gran bola que flota en el espacio cargada de agua, tierra, animales, humanos y toda la basura que con ellos (nosotros) convive. Eso dicen los noticieros y periódicos quienes se creen con derecho a decirnos cómo es la realidad. Pero tu y yo sabemos que eso no es verdad.