Querido hijo:
Han pasado varios días (semanas) desde la última vez que te escribí. No quiero que pienses que lo hice porque en mis palabras ya no estás, al contrario, tu nacimiento ha sido una fuente de inspiración, y ahora ando tratando de organizarme para no dejar escapar este impulso que me has dado. Pero hoy, he decidido hacer una pequeña pausa para hablarte de algo que me anda rondando la cabeza. La felicidad.
Vas a encontrarte a mucha gente hablando de la felicidad, así como vas a encontrarte con una gran cantidad de definiciones sobre esta palabra, sin embargo, me gustaría que tú mismo, encuentres su significado y le des sentido. (Nunca me había preguntado por su definición en el diccionario y, ahora que la busco, me encuentro con esto: "Estado del ánimo que se complace en la posesión de un bien", y es que justamente, lo que me preocupa, lo que me llevó a escribir esto, es que llegaras a asociar la felicidad como una posesión o un bien).
En mi opinión, la felicidad no tienen nada que ver con hacer, en cambio, tiene mucho (todo) que ver con ser. Pero ser, somos desde que nacemos, incluso desde antes, desde el preciso instante en que comenzaste a habitar el vientre de tu mami. Sin embargo, en algún momento experimentarás un segundo nacimiento o muchos nacimiento más en esta vida (deberás luchar por eso). Y eso sucederá cuando encuentres tu lugar en el mundo, cuando te encuentres a ti mismo, cuando encuentres tu canción, no necesitarás dinero para ser feliz, no necesitarás un empleo, comodidades, lujos, etc. Aunque te falten cosas materiales y aunque algunas de esas cosas, en apariencia, sean necesarias para sobrevivir, podrás mirarte con total tranquilidad al espejo y podrás decirte a ti mismo: "Soy feliz". El resto de cosas irán de un lado a otro, llegando a tus manos y alejándose de ellas.
Querido hijo, lucha por tu felicidad, trabaja por ella, por alcanzarla a toda costa, por conservarla como un gran tesoro, ya que será ella la que te permitirá brillar, la que te hará libre; será ella la que no dejará que el miedo llegue a tu corazón y te haga su esclavo, al atarte e impedirte seguir descubriendo nuevos rincones de tu existencia.
Es un blog lleno de alegrías, miedos, dudas, deseos y demás, ante la llegada de un hijo. La llegada de Gael!
domingo, 8 de diciembre de 2013
La felicidad
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miércoles, 25 de septiembre de 2013
El odio
Querido hijo:
Hay tanto odio rondando, que a veces (muy a menudo) me asusto y me pregunto qué tanto más seremos capaces de odiarnos. Ya no solo se mata por Dios, o en nombre de Dios; por políticos o políticas. Ahora solo basta con llevar puesta una camiseta de un equipo de fútbol y que, por desgracia, se cruce en el camino otra persona con una camiseta de otro equipo. Ya ni siquiera son solo las palabras las que encienden la chispa del odio, ahora también son las miradas, o más bien, la interpretación que se tenga de ellas.
No sé si nos odiamos porque esa sea nuestra naturaleza, mirarnos con desconfianza, y de la desconfianza al odio hay menos de un palmo de distancia. No sé si este odio sea culpa de los medios y las grandes multinacionales que están tras ellos, que nos quieren ver consumiendo armas, comprando alarmas y viviendo con miedo, porque esa es la dieta en muchos rincones. Tampoco sé si sea culpa de estos tiempos tan competitivos, en donde todo obstáculo debe ser derribado para poder llegar a una meta a toda costa.
Por eso creo que, aunque suene idealista o hippie, no hay mayor revolución que la alegría, que ser sinceros con todo y todos, incluso con nosotros mismos. Que como lo dijo alguna vez un poeta portugués, somos del tamaño de lo que vemos, así que si lo que queremos en ver un mundo de odio, no nos quedará más remedio que escondernos, pero si lo que vemos es un mundo con hambre de compresión, con sed de unión y una profunda necesidad de amor, pues eso será lo que le daremos al mundo. Dejaremos en cada instante una pequeña porción de nosotros, de nuestra felicidad y nuestras ganas para que todo se suceda mejor.
Querido hijo, si quieres hacer algo distinto a lo que la mayoría de personas está haciendo o piensa hacer, no odies, ama. Ese será el acto más creativo y original que podrás lograr.
Hay tanto odio rondando, que a veces (muy a menudo) me asusto y me pregunto qué tanto más seremos capaces de odiarnos. Ya no solo se mata por Dios, o en nombre de Dios; por políticos o políticas. Ahora solo basta con llevar puesta una camiseta de un equipo de fútbol y que, por desgracia, se cruce en el camino otra persona con una camiseta de otro equipo. Ya ni siquiera son solo las palabras las que encienden la chispa del odio, ahora también son las miradas, o más bien, la interpretación que se tenga de ellas.
No sé si nos odiamos porque esa sea nuestra naturaleza, mirarnos con desconfianza, y de la desconfianza al odio hay menos de un palmo de distancia. No sé si este odio sea culpa de los medios y las grandes multinacionales que están tras ellos, que nos quieren ver consumiendo armas, comprando alarmas y viviendo con miedo, porque esa es la dieta en muchos rincones. Tampoco sé si sea culpa de estos tiempos tan competitivos, en donde todo obstáculo debe ser derribado para poder llegar a una meta a toda costa.
Por eso creo que, aunque suene idealista o hippie, no hay mayor revolución que la alegría, que ser sinceros con todo y todos, incluso con nosotros mismos. Que como lo dijo alguna vez un poeta portugués, somos del tamaño de lo que vemos, así que si lo que queremos en ver un mundo de odio, no nos quedará más remedio que escondernos, pero si lo que vemos es un mundo con hambre de compresión, con sed de unión y una profunda necesidad de amor, pues eso será lo que le daremos al mundo. Dejaremos en cada instante una pequeña porción de nosotros, de nuestra felicidad y nuestras ganas para que todo se suceda mejor.
Querido hijo, si quieres hacer algo distinto a lo que la mayoría de personas está haciendo o piensa hacer, no odies, ama. Ese será el acto más creativo y original que podrás lograr.
miércoles, 11 de septiembre de 2013
Trabajar
Querido hijo, a veces siento que estoy perdiendo mi tiempo, que estoy gastando mi chispa creativa por culpa de eso que tengo que hacer para ganar dinero y sobrevivir. El problema no es como tal el trabajo que hago, que aunque poco o nada aporta a este mundo, me entretiene buscando la forma de narrar historias. Tampoco es un problema que lleve casi 3 años haciendo lo mismo en el mismo sitio y que no se me tenga en cuenta para ascender, porque la verdad es que poco o nada me mueve la ambición de poder, reconocimiento y ganar más y más dinero. Quizá este sea mi mayor defecto en el mundo empresarial y laboral, la falta de ambición, pero en lo personal, lo siento como un gran logro, una pequeña victoria, porque aunque parezca platónico, lo que me trajo a esto y lo que me mantiene en esto son las ganas de aprender, la atracción que de una u otra forma ejerce sobre mí la imagen en movimiento, ya sea sobre un celuloide o en una pantalla.
Qué contradicción!
Qué contradicción!
Estos años y estos trabajos los tomo como la escuela que necesito para estar más preparado en el momento en que decida dar el salto a la independencia, pero la verdad, como te dije antes, cuesta. La rutina, cuesta. El trato con personas que anteponen su ego a cualquier otra cosa, cuesta. Las ganas por sobresalir de algunos, cuesta. Estar lejos de ti, cuesta y mucho.
A veces siento que esa época antigua en la que el esclavo tenía que sacrificar las cosas que amaba para poder comer y mantenerse con vida no ha terminado. Siento que este modelo se le parece bastante, lo han logrado disfrazar bastante bien, pero en esencia, sigue siendo el mismo.
Yo solo quiero crear, en mi espacio. Sólo quiero disfrutar de mi mayor creación que eres tu.
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domingo, 1 de septiembre de 2013
Hagamos un trato
Querido hijo, hagamos un trato: tu cierra los ojos mientras yo te susurro al oído un leve shhh shhh, así sabrás cómo suena el viento, cómo suenan las hojas de los árboles cuando hablan con él, como suenan las olas del mar cuando éstas se funden con su cuerpo.
Luego, cuando al fin te rindas ante el sueño, quedaré en silencio y sin soltar ese dedo que me aprietas con tu mano, me dispondré a volar a tu lado, sin interferir, tan solo mirándote, contemplándote. El cosmos será testigo de nuestras aventuras y nuestras risas serán la melodía de este hermoso viaje.
Pasadas un par de horas, abriremos los ojos y aterrizaremos en el paraíso, que no es otra cosa que los brazos de mamá, que te recibirán para así acercarte a esa fuente de vida y amor que son sus senos, en donde tu interior será bañado y bendecido con su leche. Y así tomaremos fuerzas para continuar explorando y perdiéndonos en la nada.
Todo lo que debes hacer es cerrar los ojos y que comience la diversión.
Luego, cuando al fin te rindas ante el sueño, quedaré en silencio y sin soltar ese dedo que me aprietas con tu mano, me dispondré a volar a tu lado, sin interferir, tan solo mirándote, contemplándote. El cosmos será testigo de nuestras aventuras y nuestras risas serán la melodía de este hermoso viaje.
Pasadas un par de horas, abriremos los ojos y aterrizaremos en el paraíso, que no es otra cosa que los brazos de mamá, que te recibirán para así acercarte a esa fuente de vida y amor que son sus senos, en donde tu interior será bañado y bendecido con su leche. Y así tomaremos fuerzas para continuar explorando y perdiéndonos en la nada.
Todo lo que debes hacer es cerrar los ojos y que comience la diversión.
lunes, 26 de agosto de 2013
Llegaste!
Querido hijo, este el décimo día juntos y sigo tan maravillado como aquel 16 de agosto a las 8:44 de la noche, sentado junto a tu mamá mientras tu comenzabas a plantar tu grito en este mundo: "ESTOY VIVO".
Ha cambiado tanto desde ese instante... he cambiado tanto desde ese instante... Muchas cosas del mundo perdieron interés para mi (creo que todas las que no tengan que ver contigo). Por otro lado, mi vínculo con las palabras, con las letras, se hizo más fuerte y ahora no solo sueño con vivir de ellas, para poder estar más cerca tuyo y de tu mamá, sino que también siento que eso puede ser posible y que depende de mi. Tengo las ganas y tengo el motor. ¿Por qué no intentarlo?
Querido hijo, llegaste al mundo, me hiciste aterrizar en el mundo, pensarlo y sentirlo diferente.
Llegaste, llegamos.
Ha cambiado tanto desde ese instante... he cambiado tanto desde ese instante... Muchas cosas del mundo perdieron interés para mi (creo que todas las que no tengan que ver contigo). Por otro lado, mi vínculo con las palabras, con las letras, se hizo más fuerte y ahora no solo sueño con vivir de ellas, para poder estar más cerca tuyo y de tu mamá, sino que también siento que eso puede ser posible y que depende de mi. Tengo las ganas y tengo el motor. ¿Por qué no intentarlo?
Querido hijo, llegaste al mundo, me hiciste aterrizar en el mundo, pensarlo y sentirlo diferente.
Llegaste, llegamos.
jueves, 15 de agosto de 2013
Falta poco
Querido hijo, en menos de 1 semana estarás con nosotros y no te imaginas la emoción que nos invade a tu mamá y a mi. Es bastante difícil pensar en otra cosa que no seas tu, es difícil querer estar en otro lugar que no sea a tu lado.
Faltan pocos días, tal vez pocas horas, o minutos, para que llegue ese gran evento para el que tanto nos hemos estado preparando. Ya quiero tenerte en mis brazos, ya quiero que comencemos a andar tomados de la mano por este mundo.
Te espero, te deseo, te anhelo, te amo.
Faltan pocos días, tal vez pocas horas, o minutos, para que llegue ese gran evento para el que tanto nos hemos estado preparando. Ya quiero tenerte en mis brazos, ya quiero que comencemos a andar tomados de la mano por este mundo.
Te espero, te deseo, te anhelo, te amo.
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miércoles, 24 de julio de 2013
Buscando
Querido hijo, falta menos de un mes para que llegues y ando buscando. Buscando tiempo, para poder disfrutarte; buscando palabras para regalarte; buscando sonidos para que tus oídos y tu cuerpo se muevan con armonía;buscando aromas y esencias que te hagan sentirte a gusto, en paz; buscando la mejor versión de mi, para ti.
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lunes, 15 de julio de 2013
Un nuevo comienzo
Querido hijo, todos los días podemos re comenzar, a cada hora, cada vez que lo queramos. A veces este nuevo comienzo es producto de un acontecimiento, y ese es nuestro caso, aunque nosotros como tal no lo decidimos, simplemente llegaste al vientre de tu mamá y automáticamente cambiaste nuestras vidas: nuestra alimentación no es la misma, nuestra forma de respirar ha cambiado, nuestras preocupaciones son distintas.
A estos cambios, que no son menores, hay que agregarles algunos más, como el hecho de que queremos que tu llegada se de en un nuevo espacio, así que mientras tu te mueves de aquí para allá, de allá para acá, nosotros también lo hacemos, porque no ha sido nada fácil esa tarea. O el espacio es muy pequeño, o tiene muy poca luz. O es muy antiguo y por eso hay restos de humedad, o es muy nuevo y por eso es más costoso, o por ser extranjeros no cumplimos con algunos requisitos, en fin.
Vamos cambiando, vamos transformándonos, vamos alistándonos para ese gran evento que es la salida del vientre. Ya faltan pocos días para que eso suceda y como imaginarás, la ansiedad es alta, el estrés también. Pero aquí estamos, aprendiendo semana a semana, día a día, cómo es este nuevo comienzo en el que ya nunca más seremos 2, ahora somos 3.
A estos cambios, que no son menores, hay que agregarles algunos más, como el hecho de que queremos que tu llegada se de en un nuevo espacio, así que mientras tu te mueves de aquí para allá, de allá para acá, nosotros también lo hacemos, porque no ha sido nada fácil esa tarea. O el espacio es muy pequeño, o tiene muy poca luz. O es muy antiguo y por eso hay restos de humedad, o es muy nuevo y por eso es más costoso, o por ser extranjeros no cumplimos con algunos requisitos, en fin.
Vamos cambiando, vamos transformándonos, vamos alistándonos para ese gran evento que es la salida del vientre. Ya faltan pocos días para que eso suceda y como imaginarás, la ansiedad es alta, el estrés también. Pero aquí estamos, aprendiendo semana a semana, día a día, cómo es este nuevo comienzo en el que ya nunca más seremos 2, ahora somos 3.
viernes, 7 de junio de 2013
No Sueñes
Querido hijo, no sueñes, vive.
No sé cuándo leerás todas estas palabras y sentimientos, de hecho, no sé si algunas vez lo harás, pero si lo llegas a hacer, creo que entenderás muy bien qué es lo que te estoy tratando de decir, porque a lo mejor, como yo, estarás cansado de tanto escuchar esta palabra, soñar, y todo lo que ella conlleva, porque mientras eres un niño, se tratará de una simple palabra, de un juego, pero a penas creces te la repetirán una y otra vez y ya no será en son de juego, ahora será usada para tratar de asfixiarte, para presionarte y llevarte a la decepción o al desespero, si es que aún no logras realizar esto que te has propuesto. Como si la vida fuera mejor cuando te trazas metas y objetivos, o cuando los cumples ¿No es acaso esta una forma de eludir el presente, de posponer tus deseos?
Quizá el mundo en el que vivimos quiere que aprendas solo un truco, que lo memorices, y que lo repitas una y otra vez hasta el cansancio. Solo un tuco, que si lo haces medianamente bien, recibirás una recompensa. Y si mientras practicas este truco te dan ganas de aprender otro, no se te permitirá hacerlo o serás visto como un mediocre, porque una persona madura y responsable no abandona lo que comienza, lo que le da de comer, sin importar que ya estés harto de hacer aquello que alguna vez te emocionó. Como si explorar y perderse fuera un privilegio de niños y adolescentes.
No quiero que sueñes, o al menos no de esa forma. Quiero que te atrevas a vivir cada día un día nuevo, así otros no lo entiendan, incluso, así nosotros, tus papás, no entendamos o cuestionemos la dirección de tus pasos. Todo lo que quiero es que no tengas miedo, que si la música se te presenta hoy y sientes que ella te llama y te invita a que te sumerjas, no lo pienses, vé tras ella, dure lo que dure esta experiencia. Y si en 2 meses, 2 años o 20, son las palabras y las letras, son los colores, son los números, las leyes, las formas, o lo que sea, no lo dudes, ni temas, atrévete a vivir, atrévete a cambiar.
Con esto no te estoy diciendo que obedezcas a tus impulsos cada vez que los tengas, que seas esclavo de ellos. Ya aprenderás a diferenciar un capricho y una vocación. Así como también aprenderás que el verdadero éxito no consiste en ser reconocido, ni en tener grandes cantidades de dinero. El verdadero éxito consiste en ser fiel a uno mismo, ser feliz y poder vivir a plenitud.
Querido hijo, no te quedes quieto pensando en lo que podrías hacer. Camina, corre, nada, vuela, sé libre, sé tú.
No sé cuándo leerás todas estas palabras y sentimientos, de hecho, no sé si algunas vez lo harás, pero si lo llegas a hacer, creo que entenderás muy bien qué es lo que te estoy tratando de decir, porque a lo mejor, como yo, estarás cansado de tanto escuchar esta palabra, soñar, y todo lo que ella conlleva, porque mientras eres un niño, se tratará de una simple palabra, de un juego, pero a penas creces te la repetirán una y otra vez y ya no será en son de juego, ahora será usada para tratar de asfixiarte, para presionarte y llevarte a la decepción o al desespero, si es que aún no logras realizar esto que te has propuesto. Como si la vida fuera mejor cuando te trazas metas y objetivos, o cuando los cumples ¿No es acaso esta una forma de eludir el presente, de posponer tus deseos?
Quizá el mundo en el que vivimos quiere que aprendas solo un truco, que lo memorices, y que lo repitas una y otra vez hasta el cansancio. Solo un tuco, que si lo haces medianamente bien, recibirás una recompensa. Y si mientras practicas este truco te dan ganas de aprender otro, no se te permitirá hacerlo o serás visto como un mediocre, porque una persona madura y responsable no abandona lo que comienza, lo que le da de comer, sin importar que ya estés harto de hacer aquello que alguna vez te emocionó. Como si explorar y perderse fuera un privilegio de niños y adolescentes.
No quiero que sueñes, o al menos no de esa forma. Quiero que te atrevas a vivir cada día un día nuevo, así otros no lo entiendan, incluso, así nosotros, tus papás, no entendamos o cuestionemos la dirección de tus pasos. Todo lo que quiero es que no tengas miedo, que si la música se te presenta hoy y sientes que ella te llama y te invita a que te sumerjas, no lo pienses, vé tras ella, dure lo que dure esta experiencia. Y si en 2 meses, 2 años o 20, son las palabras y las letras, son los colores, son los números, las leyes, las formas, o lo que sea, no lo dudes, ni temas, atrévete a vivir, atrévete a cambiar.
Con esto no te estoy diciendo que obedezcas a tus impulsos cada vez que los tengas, que seas esclavo de ellos. Ya aprenderás a diferenciar un capricho y una vocación. Así como también aprenderás que el verdadero éxito no consiste en ser reconocido, ni en tener grandes cantidades de dinero. El verdadero éxito consiste en ser fiel a uno mismo, ser feliz y poder vivir a plenitud.
Querido hijo, no te quedes quieto pensando en lo que podrías hacer. Camina, corre, nada, vuela, sé libre, sé tú.
jueves, 23 de mayo de 2013
Miedo
Querido y soñado hijo, tengo
miedo, mucho miedo.
Así rompió su silencio y
así mismo volvió a enmudecer, mientras pensaba en el mundo, no el mundo que día
a día se muestra en los periódicos y en la televisión, tampoco el que con sus
ojos debe evitar para no sentirse inhumano o insensible cada vez que sale a la
calle; pensaba en el mundo que a veces también evita ver, porque a veces es más
fácil solo respirar y dejarse mecer por la marea, dejarse mover de un lado para
otro por el viento y que pasen las cosas como tengas que pasar, como ellas
quieran que se sucedan; pensaba en ese mundo que suele olvidar y que debe
conquistar antes que cualquier otra cosa, mucho antes de lanzarse a las calles
con lanza y grito en mano. El mundo que está en sí mismo.
Luego de eso vino el
temblor en su cuerpo, llegaron los recuerdos y finalmente aparecieron las
lágrimas en sus ojos, una detrás de otra lanzándose al vacío, deslizándose
sobre sus mejillas; aparecieron y parecía que no se fueran a ir jamás, como si
su misión consistiera en crear un río entre sus ojos y su boca.
Hace muchos años que vengo
posponiendo ser quien debo ser, hacer lo que debo hacer, pero ahora que has
llegado tu, ese llamado se ha intensificado, siento la necesidad de
encontrarme, de dejar de buscar excusas para enfrentarme con mi miedo, para
mirarlo fijamente a los ojos y decirle que puede buscar otro cuerpo, puede
buscar otro lugar, porque acá no hay lugar para nadie más. Solo tu mamá, tu y
yo, creciendo, caminando, explorando los caminos que esta tierra tiene para
nosotros.
Querido y soñado hijo, no
tengo miedo.
Así volvió a hablar luego
del llanto y la culpa. Así comenzó su despertar.
lunes, 20 de mayo de 2013
El mundo
Querido hijo
Hoy te quiero hablar del mundo que respiras a través de mamá, te quiero contar un poco de él, o más bien, mi percepción de él; la percepción de alguien que aún está tratando de descifrarlo.
El mundo o los diferentes mundos que habitamos
Llamamos mundo a esa gran bola que flota en el espacio cargada de agua, tierra, animales, humanos y toda la basura que con ellos (nosotros) convive. Sin embargo, yo creo que hay muchos más.
Por ejemplo, está el primer mundo, habitado por una minoría en teoría mucho más civilizada que el resto y convencida de que debe ser privilegiada sobre el resto del mundo (o los mundos). Por eso ellos tienen la necesidad y obligación de estar a la cabeza de cualquier decisión que afecte al resto de humanos y seres vivos en general.
Luego, tienes el tercer mundo, o el reino del caos, en el que encontrarás unos supuestos países que se encuentran en vías de desarrollo, es decir, países que se han dado cuenta del abuso cometido hacia ellos por parte de sus "hermanos" primer mundistas y han tratado de revertir esto aliándose a cualquier precio con otros sin importar si para poder mantenerse a flote deben hacer pactos con sus verdugos. En el tercer mundo, también podrás encontrar otro grupo de países llamados subdesarrollados. Éstos no han tenido la "fortuna" de poder negociar su "libertad", así que la miseria se encarga de devorarlos lentamente, ya sea en forma de hambre, de crueles guerras internas y/o corrupción, explotación y cuantas injusticias te imagines, todas estas con el beneplácito de ese primer mundo del que te hablé al comienzo, que necesita de los recursos de éstos países "pobres" para subsistir, para seguir siendo quienes son. Aunque también, de esta injusticia son culpables los que supuestamente están en vías de desarrollo, quienes solo se (nos) horrorizan y dejan que todo siga pasando de la misma forma. El reino del egoísmo, lo llamaría yo, todos miramos hacia el lado que más nos conviene, hacia el lado que menos nos horroriza, hacia donde la luz puede destacar mejor nuestros rasgos, nuestra supuesta belleza.
Pero no te asustes, por fortuna hay otro mundo capaz de contener millones de mundos, y es el mundo de la imaginación, el mundo del arte, en donde habitan palabras tan poderosas que pueden crear universos paralelos llenos de magia, increíbles criaturas y todo lo que desees. Así mismo, podrás encontrar melodías con la suficiente fuerza como para derrumbar muros o hacerte escapar de la cotidianidad; dibujos y colores llenos de vida capaces de rescatar el blanco del vacío, de la nada, o incluso, capaces de emerger sobre terrenos llenos de destrucción y dolor.
Aunque haya dedicado menos líneas a éstos mundos, justo de estos te quería hablar, porque es allí en donde quiero que nos encontremos, en donde quiero que vivamos, porque allí podremos ser dueños de lo que pisamos, vemos y oímos, allí podremos respirar un poco de libertar y darnos cuenta que ésta puede ser mucho más que una palabra utópica.
Querido hijo, dicen que el mundo es una gran bola que flota en el espacio cargada de agua, tierra, animales, humanos y toda la basura que con ellos (nosotros) convive. Eso dicen los noticieros y periódicos quienes se creen con derecho a decirnos cómo es la realidad. Pero tu y yo sabemos que eso no es verdad.
Hoy te quiero hablar del mundo que respiras a través de mamá, te quiero contar un poco de él, o más bien, mi percepción de él; la percepción de alguien que aún está tratando de descifrarlo.
El mundo o los diferentes mundos que habitamos
Llamamos mundo a esa gran bola que flota en el espacio cargada de agua, tierra, animales, humanos y toda la basura que con ellos (nosotros) convive. Sin embargo, yo creo que hay muchos más.
Por ejemplo, está el primer mundo, habitado por una minoría en teoría mucho más civilizada que el resto y convencida de que debe ser privilegiada sobre el resto del mundo (o los mundos). Por eso ellos tienen la necesidad y obligación de estar a la cabeza de cualquier decisión que afecte al resto de humanos y seres vivos en general.
Luego, tienes el tercer mundo, o el reino del caos, en el que encontrarás unos supuestos países que se encuentran en vías de desarrollo, es decir, países que se han dado cuenta del abuso cometido hacia ellos por parte de sus "hermanos" primer mundistas y han tratado de revertir esto aliándose a cualquier precio con otros sin importar si para poder mantenerse a flote deben hacer pactos con sus verdugos. En el tercer mundo, también podrás encontrar otro grupo de países llamados subdesarrollados. Éstos no han tenido la "fortuna" de poder negociar su "libertad", así que la miseria se encarga de devorarlos lentamente, ya sea en forma de hambre, de crueles guerras internas y/o corrupción, explotación y cuantas injusticias te imagines, todas estas con el beneplácito de ese primer mundo del que te hablé al comienzo, que necesita de los recursos de éstos países "pobres" para subsistir, para seguir siendo quienes son. Aunque también, de esta injusticia son culpables los que supuestamente están en vías de desarrollo, quienes solo se (nos) horrorizan y dejan que todo siga pasando de la misma forma. El reino del egoísmo, lo llamaría yo, todos miramos hacia el lado que más nos conviene, hacia el lado que menos nos horroriza, hacia donde la luz puede destacar mejor nuestros rasgos, nuestra supuesta belleza.
Pero no te asustes, por fortuna hay otro mundo capaz de contener millones de mundos, y es el mundo de la imaginación, el mundo del arte, en donde habitan palabras tan poderosas que pueden crear universos paralelos llenos de magia, increíbles criaturas y todo lo que desees. Así mismo, podrás encontrar melodías con la suficiente fuerza como para derrumbar muros o hacerte escapar de la cotidianidad; dibujos y colores llenos de vida capaces de rescatar el blanco del vacío, de la nada, o incluso, capaces de emerger sobre terrenos llenos de destrucción y dolor.
Aunque haya dedicado menos líneas a éstos mundos, justo de estos te quería hablar, porque es allí en donde quiero que nos encontremos, en donde quiero que vivamos, porque allí podremos ser dueños de lo que pisamos, vemos y oímos, allí podremos respirar un poco de libertar y darnos cuenta que ésta puede ser mucho más que una palabra utópica.
Querido hijo, dicen que el mundo es una gran bola que flota en el espacio cargada de agua, tierra, animales, humanos y toda la basura que con ellos (nosotros) convive. Eso dicen los noticieros y periódicos quienes se creen con derecho a decirnos cómo es la realidad. Pero tu y yo sabemos que eso no es verdad.
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