martes, 4 de febrero de 2014

El despertador

Querido hijo, mañana seguramente oirás el despertador a las 6.30 de la mañana y muy seguramente te preguntarás, por qué?

Me gustaría decirte que me despierto a esta hora para hacer algo que nos va a dar dinero o para hacer algo que me va a dar reconocimiento y me dará la posibilidad de participar en otros proyectos, o incluso, de conocer personas geniales. Pero la verdad es que muy seguramente nada de eso ocurrirá y tampoco son esas mis aspiraciones.

Me despierto temprano para soñar con los ojos abiertos, para escribir historias que muy posiblemente no saldrán de estas cuatro paredes, de estos cuadernos o de esta pantalla. Me despierto temprano para leer con total tranquilidad, o parcial porque el reloj siempre apura, siempre está ahí amenazado con marcar la hora en que debo suspenderlo todo para salir corriendo a una oficina, que si te descuidas te termina absorbiendo por completo.  Me despierto para llenar mi cerebro de magia.

No es fácil tener la disciplina para lograrlo, o al menos no ha sido fácil para mi. Siempre habrá una excusa válida para pasar 2 horas más en la cama. Pero ahora que lo he logrado, solo puedo decirte que aunque tus ojos se cansen más rápido y eso signifique acostarte a dormir más temprano, vale la pena. Vale la pena sentir al sol despertar, oír al viento casi libre de murmullos y quejas, libre de tanta humanidad. Vale la pena llenarse de energía y salir despierto de casa, salir impregnado de tinta, de mundos paralelos.

Querido hijo, despierta. Es hora de soñar.

domingo, 8 de diciembre de 2013

La felicidad

Querido hijo:

Han pasado varios días (semanas) desde la última vez que te escribí. No quiero que pienses que lo hice porque en mis palabras ya no estás, al contrario, tu nacimiento ha sido una fuente de inspiración, y ahora ando tratando de organizarme para no dejar escapar este impulso que me has dado. Pero hoy, he decidido hacer una pequeña pausa para hablarte de algo que me anda rondando la cabeza. La felicidad.

Vas a encontrarte a mucha gente hablando de la felicidad, así como vas a encontrarte con una gran cantidad de definiciones sobre esta palabra, sin embargo, me gustaría que tú mismo, encuentres su significado y le des sentido. (Nunca me había preguntado por su definición en el diccionario y, ahora que la busco, me encuentro con esto: "Estado del ánimo que se complace en la posesión de un bien", y es que justamente, lo que me preocupa, lo que me llevó a escribir esto, es que llegaras a asociar la felicidad como una posesión o un bien).

En mi opinión, la felicidad no tienen nada que ver con hacer, en cambio, tiene mucho (todo) que ver con ser. Pero ser, somos desde que nacemos, incluso desde antes, desde el preciso instante en que comenzaste a habitar el vientre de tu mami. Sin embargo, en algún momento experimentarás un segundo nacimiento o muchos nacimiento más en esta vida (deberás luchar por eso). Y eso sucederá cuando encuentres tu lugar en el mundo, cuando te encuentres a ti mismo, cuando encuentres tu canción, no necesitarás dinero para ser feliz, no necesitarás un empleo, comodidades, lujos, etc. Aunque te falten cosas materiales y aunque algunas de esas cosas, en apariencia, sean necesarias para sobrevivir, podrás mirarte con total tranquilidad al espejo y podrás decirte a ti mismo: "Soy feliz". El resto de cosas irán de un lado a otro, llegando a tus manos y alejándose de ellas. 

Querido hijo, lucha por tu felicidad, trabaja por ella, por alcanzarla a toda costa, por conservarla como un gran tesoro, ya que será ella la que te permitirá brillar, la que te hará libre; será ella la que no dejará que el miedo llegue a tu corazón y te haga su esclavo, al atarte e impedirte seguir descubriendo nuevos rincones de tu existencia.

miércoles, 25 de septiembre de 2013

El odio

Querido hijo:

Hay tanto odio rondando, que a veces (muy a menudo) me asusto y me pregunto qué tanto más seremos capaces de odiarnos. Ya no solo se mata por Dios, o en nombre de Dios; por políticos o políticas. Ahora solo basta con llevar puesta una camiseta de un equipo de fútbol y que, por desgracia, se cruce en el camino otra persona con una camiseta de otro equipo. Ya ni siquiera son solo las palabras las que encienden la chispa del odio, ahora también son las miradas, o más bien, la interpretación que se tenga de ellas. 

No sé si nos odiamos porque esa sea nuestra naturaleza, mirarnos con desconfianza, y de la desconfianza al odio hay menos de un palmo de distancia. No sé si este odio sea culpa de los medios y las grandes multinacionales que están tras ellos, que nos quieren ver consumiendo armas, comprando alarmas y viviendo con miedo, porque esa es la dieta en muchos rincones. Tampoco sé si sea culpa de estos tiempos tan competitivos, en donde todo obstáculo debe ser derribado para poder llegar a una meta a toda costa.

Por eso creo que, aunque suene idealista o hippie, no hay mayor revolución que la alegría, que ser sinceros con todo y todos, incluso con nosotros mismos. Que como lo dijo alguna vez un poeta portugués, somos del tamaño de lo que vemos, así que si lo que queremos en ver un mundo de odio, no nos quedará más remedio que escondernos, pero si lo que vemos es un mundo con hambre de compresión, con sed de unión y una profunda necesidad de amor, pues eso será lo que le daremos al mundo. Dejaremos en cada instante una pequeña porción de nosotros, de nuestra felicidad y nuestras ganas para que todo se suceda mejor.

Querido hijo, si quieres hacer algo distinto a lo que la mayoría de personas está haciendo o piensa hacer, no odies, ama. Ese será el acto más creativo y original que podrás lograr.

miércoles, 11 de septiembre de 2013

Trabajar

Querido hijo, a veces siento que estoy perdiendo mi tiempo, que estoy gastando mi chispa creativa por culpa de eso que tengo que hacer para ganar dinero y sobrevivir. El problema no es como tal el trabajo que hago, que aunque poco o nada aporta a este mundo, me entretiene buscando la forma de narrar historias. Tampoco es un problema que lleve casi 3 años haciendo lo mismo en el mismo sitio y que no se me tenga en cuenta para ascender, porque la verdad es que poco o nada me mueve la ambición de poder, reconocimiento y ganar más y más dinero. Quizá este sea mi mayor defecto en el mundo empresarial y laboral, la falta de ambición, pero en lo personal, lo siento como un gran logro, una pequeña victoria, porque aunque parezca platónico, lo que me trajo a esto y lo que me mantiene en esto son las ganas de aprender, la atracción que de una u otra forma ejerce sobre mí la imagen en movimiento, ya sea sobre un celuloide o en una pantalla. 

Qué contradicción! 

Estos años y estos trabajos los tomo como la escuela que necesito para estar más preparado en el momento en que decida dar el salto a la independencia, pero la verdad, como te dije antes, cuesta. La rutina, cuesta. El trato con personas que anteponen su ego a cualquier otra cosa, cuesta. Las ganas por sobresalir de algunos, cuesta. Estar lejos de ti, cuesta y mucho.
A veces siento que esa época antigua en la que el esclavo tenía que sacrificar las cosas que amaba para poder comer y mantenerse con vida no ha terminado. Siento que este modelo se le parece bastante, lo han logrado disfrazar bastante bien, pero en esencia, sigue siendo el mismo. 

Yo solo quiero crear, en mi espacio. Sólo quiero disfrutar de mi mayor creación que eres tu.  

domingo, 1 de septiembre de 2013

Hagamos un trato

Querido hijo, hagamos un trato: tu cierra los ojos mientras yo te susurro al oído un leve shhh shhh, así sabrás cómo suena el viento, cómo suenan las hojas de los árboles cuando hablan con él, como suenan las olas del mar cuando éstas se funden con su cuerpo. 

Luego, cuando al fin te rindas ante el sueño, quedaré en silencio y sin soltar ese dedo que me aprietas con tu mano, me dispondré a volar a tu lado, sin interferir, tan solo mirándote, contemplándote. El cosmos será testigo de nuestras aventuras y nuestras risas serán la melodía de este hermoso viaje.

Pasadas un par de horas, abriremos los ojos y aterrizaremos en el paraíso, que no es otra cosa que los brazos de mamá, que te recibirán para así acercarte a esa fuente de vida y amor que son sus senos, en donde tu interior será bañado y bendecido con su leche. Y así tomaremos fuerzas para continuar explorando y perdiéndonos en la nada.

Todo lo que debes hacer es cerrar los ojos y que comience la diversión.

lunes, 26 de agosto de 2013

Llegaste!

Querido hijo, este el décimo día juntos y sigo tan maravillado como aquel 16 de agosto a las 8:44 de la noche, sentado junto a tu mamá mientras tu comenzabas a plantar tu grito en este mundo: "ESTOY VIVO".

Ha cambiado tanto desde ese instante... he cambiado tanto desde ese instante... Muchas cosas del mundo perdieron interés para mi (creo que todas las que no tengan que ver contigo). Por otro lado, mi vínculo con las palabras, con las letras, se hizo más fuerte y ahora no solo sueño con vivir de ellas, para poder estar más cerca tuyo y de tu mamá, sino que también siento que eso puede ser posible y que depende de mi. Tengo las ganas y tengo el motor. ¿Por qué no intentarlo?

Querido hijo, llegaste al mundo, me hiciste aterrizar en el mundo, pensarlo y sentirlo diferente.

Llegaste, llegamos.

jueves, 15 de agosto de 2013

Falta poco

Querido  hijo, en menos de 1 semana estarás con nosotros y no te imaginas la emoción que nos invade a tu mamá y a mi. Es bastante difícil pensar en otra cosa que no seas tu, es difícil querer estar en otro lugar que no sea a tu lado. 
Faltan pocos días, tal vez pocas horas, o minutos, para que llegue ese gran evento para el que tanto nos hemos estado preparando. Ya quiero tenerte en mis brazos, ya quiero que comencemos a andar tomados de la mano por este mundo.

Te espero, te deseo, te anhelo, te amo.